Como apasionados de la enología y la viticultura, en Viña Bardela siempre encontramos fascinante sumergirnos en el intrincado mundo del proceso de fermentación de la uva. La fermentación es el corazón palpitante de la creación del vino, una danza encantadora entre la naturaleza y la habilidad humana que transforma la humilde uva en una obra maestra enológica. En esta entrada, exploraremos los secretos detrás de este fenómeno mágico que convierte el mosto en vino.

El Comienzo: La Elección de la Uva y la Vendimia

Todo comienza en los viñedos, donde la elección de la uva es crucial. La calidad del vino depende en gran medida de la salud y madurez de las uvas. Una cosecha bien planificada asegura un mosto con el equilibrio perfecto de azúcares, ácidos y taninos.

La vendimia marca el inicio del proceso, un momento crucial que refleja la dedicación del viticultor. Las uvas, como pequeñas joyas, se cosechan a mano o con la ayuda de modernas máquinas, respetando la integridad de la fruta.

El Ritual: De la Uva al Mosto

Una vez recolectadas, las uvas son llevadas a la bodega, donde comienza el verdadero arte. La primera etapa del proceso de fermentación implica la extracción del mosto, que es el jugo resultante de la uva. Este líquido dorado es esencial para la creación del vino.

La uva es prensada para liberar su néctar, y luego el mosto se separa de las pieles y las semillas. Dependiendo del tipo de vino que se desee producir, se puede elegir entre diferentes métodos de prensado y separación. Este paso inicial sienta las bases para el carácter y la complejidad del vino que está por venir.

El Elemento Mágico: La Fermentación Alcohólica

Con el mosto listo, la fermentación alcohólica se convierte en el siguiente capítulo de esta narrativa vinícola. Las levaduras, presentes de manera natural en las uvas o añadidas deliberadamente, son las verdaderas estrellas de esta fase. Estos microorganismos mágicos convierten los azúcares del mosto en alcohol y dióxido de carbono en una danza química impresionante.

La temperatura y el tiempo son factores cruciales en esta etapa. En Viña Bardela, controlamos meticulosamente estas variables para influir en la velocidad y la intensidad de la fermentación, afectando directamente el perfil aromático y gustativo del vino final. Es una sinfonía de cambios que requiere paciencia y experiencia.

El Toque Personal: Maceración y Remontado

Durante la fermentación, algunos enólogos eligen incorporar la maceración, permitiendo que los componentes de la piel de la uva se mezclen con el mosto. Este proceso intensifica el color y la estructura del vino, aportando matices y complejidad.

El remontado, o el bombeo del mosto sobre la capa de pieles, es otra técnica utilizada para extraer más compuestos deseables del material sólido. Ambos métodos requieren habilidad y conocimiento para equilibrar los elementos y crear un vino que sea fiel a la visión del enólogo.

La Cima de la Montaña: Terminando la Fermentación

Finalmente, la fermentación llega a su fin, y el vino joven se separa de las pieles y se traslada a barricas o tanques para la fase de envejecimiento. Este período crucial permite que los sabores se mezclen y se desarrollen, dando a luz a la riqueza y complejidad que caracterizan a los grandes vinos.

La fermentación de la uva es verdaderamente un viaje fascinante. Desde los campos de viñedos hasta las bodegas donde la magia sucede, cada paso deja una huella única en la identidad del vino. Como productores, para Viña Bardela es un honor ser parte de este proceso que transforma lo ordinario en extraordinario, convirtiendo la uva en una expresión sublime de arte líquido.

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