Como enólogo dedicado a descubrir las sutilezas del terruño, Ramón Cid, de Viña Bardela, ha tenido el privilegio de explorar la excepcionalidad que ofrecen los viñedos en altitudes superiores a 800 metros sobre el nivel del mar en la magnífica Sierra Norte de Madrid. Este entorno singular presenta una sinfonía de factores que convergen para crear vinos verdaderamente excepcionales, llevando la vinificación a nuevas alturas, en todos los sentidos de la palabra.

Clave de Altitud: Frescura y Elegancia Únicas
Las altitudes superiores a 800 metros ofrecen un microclima único que influye directamente en la calidad de las uvas. Las noches frescas y los días cálidos resultan en una amplitud térmica significativa. Este contraste favorece una maduración más lenta y equilibrada, preservando la acidez natural de las uvas. El resultado es vinos frescos y elegantes, con una viveza que cautiva el paladar.

El Arte de la Maduración Lenta: Concentración y Complejidad
A mayor altitud, la exposición solar intensa se combina con temperaturas diurnas moderadas. Este equilibrio natural conduce a una maduración más lenta de las uvas, permitiendo que desarrollen complejidades aromáticas y concentración de sabores de manera más gradual y completa. Cada racimo se convierte en una obra maestra de la naturaleza, con capas de sabor que revelan la riqueza del terruño.

Menos Oxígeno, Más Intensidad: El Secreto de la Altitud
La menor presión atmosférica a altitudes superiores implica menos oxígeno, lo que tiene un impacto notable en el proceso de vinificación. La fermentación y la maceración se vuelven más controladas, preservando los delicados compuestos aromáticos y taninos. Esto se traduce en vinos con una intensidad y longevidad excepcionales, capaces de evolucionar con gracia a lo largo del tiempo.

Resiliencia de las Uvas: Desafiando las Condiciones Extremas
Los viñedos en altitudes elevadas se enfrentan a condiciones más desafiantes: vientos frescos, suelos más pobres y una radiación solar más intensa. Estas adversidades fomentan que las uvas desarrollen una mayor resiliencia, adaptándose a su entorno para alcanzar su pleno potencial. La lucha de la vid contra las condiciones adversas se traduce en vinos con carácter y personalidad únicos.

Biodiversidad y Sostenibilidad: Un Ecosistema Vibrante
Las altitudes superiores fomentan la biodiversidad, con una variedad de flora y fauna que prospera en este ecosistema único. Los viñedos se convierten en parte integral de un paisaje vibrante, contribuyendo a la sostenibilidad del entorno. El equilibrio natural entre la viña y su hábitat se refleja en la calidad y autenticidad de los vinos que producimos en Viña Bardela.

El Legado de la Sierra Norte: Vinos que Hablan de su Tierra
En la Sierra Norte de Madrid, cada botella es una narrativa de la altitud, del esfuerzo de la vid al abrazar el cielo y desafiar los límites de la naturaleza. Cada sorbo revela la historia del terruño, la frescura de las noches estrelladas y la intensidad del sol acariciando los viñedos en las alturas. En cada copa, se encuentra el legado de los viñedos que desafían las alturas y nos regalan vinos que hablan auténticamente de su tierra natal.

En conclusión, los viñedos en altitudes superiores a 800 metros en la Sierra Norte de Madrid son tesoros enológicos que despiertan los sentidos y elevan el arte de la vinificación a nuevas alturas. Estos viñedos, con su capacidad para desafiar y abrazar las condiciones extremas, nos ofrecen vinos que son testimonios vivos de la sinergia entre la naturaleza y la pasión humana por la excelencia enológica.

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